
21 Oct “El liderazgo que no se enseña: entre la voz que calma y los números que sostienen.”
1. La calma también vende
Esta semana formé a una agente nueva.
El comprador le preguntó, con ese tono típico de desconfianza, por qué cobramos honorarios al comprador.
Ella, sin entrar en debate, respondió con una dulzura tan firme que solo dijo: “Son lentejas”.
Y el cliente, sorprendentemente, respondió: “Vale”.
Sé que si me hubiera pasado a mi al principio de mi carrera, yo habría discutido sin lugar a duda, mi tono hubiera dado lugar a una posible discusión.
Hoy una vez más, entiendo que el tono de voz es una herramienta de ventas tanto o más poderosa que cualquier argumento.
En un sector donde todos quieren tener razón, aprender a responder sin defenderte es el verdadero salto de madurez profesional.
2. Un sector que “mal educó” al comprador
Durante años, las agencias han “educado” al comprador para desconfiar del agente.
Promesas irreales, falta de procesos, discursos vacíos.
Y el resultado es este: compradores que creen que el valor se regatea.
Educar al comprador no es imponerle, es enseñarle con serenidad que nuestro trabajo tiene método, responsabilidad y consecuencias.
Y eso no se explica gritando, se demuestra con coherencia.
3. La otra cara del liderazgo: los números
Hace poco, en una reunión con otros inmobiliarios, repasábamos la situación actual del mercado.
Y aunque ya lo sabíamos, me volvió a quedar claro algo:
no estás perdiendo dinero por vender poco, sino por no entender tus números.
Facturación, costes, agentes, marketing, margen real.
Todo influye en el equilibrio de una agencia.
Pero el problema es que muchos brokers miran los números solo cuando ya es tarde.
Motivar al equipo sin mirar el balance es liderar a ciegas.
Y no hay discurso emocional que sostenga una empresa sin estructura económica.
4. El liderazgo que no se enseña
El liderazgo inmobiliario no se aprende en cursos.
Se forja en los días en los que te toca hablar con calma cuando podrías discutir,
y tomar decisiones frías cuando el corazón quiere empatizar.
Es esa mezcla entre voz y número, entre emoción y criterio,
la que mantiene viva una agencia en tiempos difíciles.
Cuando entiendes que dirigir no es solo vender, sino saber cuándo hablar, cuánto gastar y a quién confiar,
entonces estás liderando de verdad.

Sin Comentarios